EActualmente las empresas se enfrentan a una realidad compleja y
cambiante, como lo indica la famosa frase de Toffler: "la característica
de hoy es el cambio y más aún, la velocidad con que se sucede". Esta
realidad es una en la cual la competitividad se ha incrementado, la
globalización plantea nuevas condiciones a los negocios, el entorno
político y económico varía con mayor rapidez, y en general a nivel
mundial se han dado una serie de transformaciones que obligan a las
empresas a replantear sus modos de administrar las políticas de
mercadeo, recursos humanos, finanzas, etcétera, a fin de poder adaptarse
rápidamente, poder subsistir, tener éxito y alcanzar sus objetivos y
metas bajo estas difíciles circunstancias.
Ahora bien, para alcanzar
una alta productividad y eficiencia, y poder desempeñarse con
inteligencia y capacidad para adaptarse y aprovechar las oportunidades,
es necesario que el gerente conozca una serie de variables, las cuales
algunas son externas a la empresa misma, y otras, se encuentran dentro
de su ámbito interno. Estas variables externas, generalmente, están
fuera del control de la empresa, por ejemplo las variables de carácter
macroeconómico. Así que, aparte de tener en cuenta todas las políticas
concernientes a lograr una mayor eficiencia, la empresa debe considerar
estas variables externas, con el fin de adaptarse para subsistir en el
mercado, o bien, aprovechar las oportunidades que se le presenten. Esto
último es de vital importancia, e incluso José Leñero lo llama el
aprendizaje organizacional, "que incluye tanto la capitalización de su
experiencia en el mejoramiento continuo de sus procesos y de sus
productos, como la incorporación oportuna de las novedades del entorno
que pueden cambiar la situación competitiva de la organización".
Todo lo anterior destaca que
las organizaciones modernas no pueden creer que basta con un buen manejo
de las teorías administrativas y financieras para asegurar el éxito, es
decir, deben considerar una gran cantidad de variables, como lo son la
innovación, la calidad, la satisfacción del cliente, el desarrollo del
factor humano, lo cual implica una adecuada planificación, y también
conocimiento sobre cómo interpretar los distintos acontecimientos que
ocurren en el entorno de la empresa. No cabe duda de que el entorno
económico es una de las principales variables que una empresa debe tener
en consideración, ya que aspectos como el pronóstico de la demanda de
los productos, la planeación financiera, la evaluación de proyectos,
entre otros, se ven fuertemente afectados por las variaciones de las
tasas de inflación, tasas de interés, fluctuaciones del tipo de cambio,
el nivel de ingreso, etcétera. Una compañía, bajo ninguna circunstancia,
puede dejar de tener en consideración el efecto que todos estos
elementos sobre sí misma y sobre su entorno.
El presente trabajo tiene
por fin resaltar la importancia que tienen algunas de estas variables
económicas sobre la gestión empresarial, en especial se consideran la
tasa de inflación y el tipo de cambio, indicadores de la estabilidad
interna y externa de una economía, como los factores de relevancia que
una organización necesita conocer a fin de lograr un mejor desempeño,
obtener mayor eficiencia, adaptarse al entorno y poder alcanzar sus
metas.
La inflación ha sido
considerada como uno de los mayores males del presente siglo. En
determinado momento todas las economías del mundo han sufrido el alza
generalizada de los precios, afectando el bienestar de las personas, el
desempeño de las empresas y la estabilidad de la economía en general. En
algunos países se ha llegado a experimentar tasas de inflación
extraordinariamente altas, tal como la situación sufrida por varios
países de Sudamérica hace algunos años. La economía costarricense
también ha sido víctima de la inflación, la cual ha golpeado al país con
cierta dureza durante las últimas dos décadas. Las empresas nacionales
han tenido que aprender a sobrevivir en una economía con una inflación
que generalmente hace se encuentra entre el 10 y el 20% por año.
Otra variable que también
afecta a una buena porción de empresas es el aumento del tipo de cambio,
lo que generalmente llamamos devaluación. Esto provoca que el precio de
los bienes e insumos importados sea mayor cada vez, limita el acceso al
sistema financiero internacional, favorece el precio de las
exportaciones, etcétera. La continua devaluación de la moneda nacional
refleja además el constante deterioro de los términos de intercambio y
la pérdida de competitividad de la economía interna. Durante los últimos
veinte años la moneda nacional se ha devaluado con el objetivo de
equilibrar estos desajustes, lo cual trae distintas consecuencias a los
diferentes sectores de la economía.
¿Cuáles son las
consecuencias que tienen para las empresas costarricenses las altas
tasas de inflación y le constantes devolución del colón?
Esto implica analizar en qué
consisten estos fenómenos, explicar en forma breve qué factores
principales los provocan, y qué consideraciones deben hacer las empresas
para tener encuentran su impacto en el desarrollo normal de sus
actividades.
Se podría decir que es de
acuerdo general que las variables de carácter económico deben ser
analizadas por las empresas, así por ejemplo, Stoner señala que "las
organizaciones deben estar alertas ante los aspectos político - legales,
socioculturales, económicos y tecnológicos de la dimensión internacional
de su ambiente tanto como de la nacional" (p. 760). Así este autor
señala que algunos de los principales aspectos económicos que una
organización de tener en consideración son los patrones nacionales de
crecimiento, inversión e inflación, y aspectos del comercio
internacional tales como los controles a las importaciones y
exportaciones, inversiones extranjeras, el tipo de cambio y la balanza
de pagos (p. 761). Stoner recalca la importancia de pronosticar las
condiciones económicas donde las empresas operan, donde venden o donde
compra productos.
El poder entender los
fenómenos económicos representa para la empresa la posibilidad de tomar
decisiones más acertadas, poder protegerse de ciertos riesgos, evitar
pérdidas y poder adaptarse a las duras y cambiantes coyunturas
macroeconómicas.
Es por lo anterior que se
puede considerar de gran relevancia el estudio de las variables
macroeconómicas, de entre las cuales una de las más relevantes es la
tasa de inflación. Por sus relaciones con otros fenómenos económicos, la
inflación es el reflejo de la estabilidad interna de una economía, sus
causas son explicadas por distintas teorías, algunas de ellas en
desacuerdo entre sí, sus consecuencias nefastas pueden afectar a todos
los agentes económicos. Sin embargo, aunque es un elemento totalmente
fuera del control de la empresa, éstas sí pueden considerar el afecto
que les provoca y prevenirse ante ello.
También, otra variable de
importancia, sobre todo en una economía como la de Costa Rica, es el
tipo de cambio, ya que la economía nacional es considerada una economía
muy abierta, es decir, una economía en la cual las relaciones económicas
internacionales tienen un peso bastante alto. Para Noel Ramírez una
economía es abierta "cuando el sector externo es el motor de dicha
economía" (p. 20). Así el valor de la moneda nacional juega un papel más
importante, ya que afecta al motor mismo del sistema económico. Las
fluctuaciones del tipo de cambio pueden ser reflejo de los desajustes de
la balanza comercial, entradas o salida de capitales, o bien, los
variaciones de las reservas monetarias internacionales, todas estas
variables de extrema importancia para el funcionamiento de la economía.
Hasta antes de la década de
los ochentas, con pocas excepciones, la economía de Costa Rica gozaba de
una gran estabilidad, con bajas tasas de inflación y además un tipo de
cambio fijo, pero ya a finales de los años setentas se empezaba a
respirar aires de inestabilidad. Y es así cuando en 1980 la tasa de
inflación alcanza el 18.12%, el 37.06% en 1981 y el 90.12% en 1982. El
tipo de cambio no se pudo sostener más en la tasa de ¢8.60 por dólar y
durante 1981 se devaluó un 321.55% alcanzando a diciembre de ese año los
¢36 por dólar. Y de ahí en adelante la inflación y la devaluación han
sido continuas en la economía costarricense. Durante las
administraciones de los presidentes Monge y Arias se siguió una política
de minidevaluaciones. Luego en las administraciones siguientes se ha
preferido un sistema de devaluación diaria. Las tasas de inflación no
han bajado de 9% e incluso han pasado del 20%, lo que en realidad es
bastante alto.
Así pueden observarse las
amplias fluctuaciones de estas variables en economía costarricense y que
dada su importancia, junto con otra serie de elementos, han sembrado un
ambiente de incertidumbre, teniendo esto una fuerte incidencia sobre el
crecimiento, la inversión realizada por las empresas y el bienestar de
los habitantes del país.
Nicolás Marín y Werner
Ketelhohn reconocen la importancia de estas dos variables para las
empresas al señalar: "una vez que el inversionista ha analizado los
estudios de diagnóstico económico, identificando la estrategia económica
futura del país y determinando las posibilidades de su ejecución real,
estará en posición de efectuar predicciones sobre los posibles
escenarios económicos y muy especialmente con predicciones sobre el
comportamiento de ciertas variables, críticas al desenvolvimiento de los
proyectos estratégicos de inversión, tales como: tasa de inflación,
posibles devaluaciones, condiciones de financiamiento (disponibilidad y
tasas de interés) y efectos en la demanda de los productos o servicios
generados por el proyecto" (p.262)