Como poner en movimiento un sistema de gestión de la calidad
Al observar empresas que ya han
implementado sistemas de gestión de la calidad (y algunas los han
certificado), podemos ver que un alto porcentaje de ellas ha realizado
grandes esfuerzos y ha trabajado para iniciar el camino de la calidad,
pero el sistema implementado no ha producido grandes cambios en la
calidad que ve el cliente.La
empresa se ha puesto al servicio de ese sistema, pero el sistema no está
sirviendo a la empresa.
Este es un problema, ya que se invierten muchos recursos para alcanzar
este objetivo, y un sistema estancado es causa de ineficiencias y
burocracia.
Así como un vehículo es totalmente inútil si está todo el día guardado
en un garaje, estorba, genera gastos, se oxida, en vez de conducir a las
personas a sus destinos, así puede suceder con un sistema de gestión de
la calidad, que ha sido cuidadosamente diseñado para cumplir una función
importante, pero si no permanece en movimiento, no llevará a la empresa
a ningún lado.Tu sistema de gestión de la calidad no puede quedar
detenido, inservible. ¿Qué hacer entonces para que no suceda?
Habrás quizás escuchado hablar de Edward Deming, uno de los gurúes de la
calidad. Él es el autor del ciclo denominado PDCA, por las siglas de las
palabras Planear, Desarrollar, Chequear, Actuar. Es el ciclo que debe
seguirse en el camino hacia la calidad, y mientras este ciclo, o esta
rueda, esté girando, la calidad avanza, se generan mejoras, el sistema
funciona. En cambio, si la rueda se detiene, la calidad se estanca, y
luego retrocede, por la tendencia natural que tienen todas las cosas al
desorden, al caos. Es simple.No
se planifica más, entonces no se desarrollan los planes, nadie verifica
los resultados y finalmente no habrá acciones de mejora.
Te preguntarás ¿cómo hacer para que esa rueda no deje de girar? E
incluso, para que comience a girar…
Haciendo un paralelo con la física, puedes comprobar que si deseas poner
en movimiento una rueda muy pesada, te requerirá muchísimo esfuerzo. En
cambio, una rueda pequeña y liviana, con un simple empujoncito comienza
a rodar. Por otro lado, si la rueda pesada ya está en movimiento, será
muy difícil de detener, al contrario de la liviana. Es por elprincipio
de inercia. Entonces,si
quieres poner algo en movimiento, te conviene que sea liviano, en cambio
para que permanezca en ese estado quisieras que fuera pesado. ¿Cómo
combinar ambos beneficios? ¡Hay una solución!
Una bola de nieve es justamente eso. Comienza siendo liviana, y al rodar
va incorporando cada vez más masa (nieve), y se torna por este motivo
cada vez más imparable. Esto es lo que te propongo para tu sistema de
gestión de la calidad.
Comienza ahacer girar un
ciclo PDCA pequeño(planes
acotados, manejables, factibles), yve
incorporando nuevos elementoscon
el aprendizaje que esta metodología te proporcione. Verás que tu sistema
de gestión irá creciendo y se tornará imparable. Y así garantizarás que
no se detenga y se estanque.
Pero ¿qué acciones concretas te garantizarán esta inercia? La bola de
nieve no se forma en la ciudad, necesita una montaña.
La bola de nieve no crece si no
tienenieve para
incorporar. La nieve que necesitas es la formación de tu equipo
de trabajo y la incorporación positiva de la experiencia.
La bola de nieve se detendrá, tarde o temprano, si no tiene unapendiente
por donde caer. Esa pendiente son las condiciones adecuadas para
que tu equipo trabaje con calidad, incentivos, motivación,
retroalimentación, objetivos desafiantes.
Entonces, ¿qué tal si te conviertes en montaña de nieve? Proveyendo
siempre estos ingredientes, la bola girará sola. Sólo debes asegurarte
de remover cualquier obstáculo que se presente en su camino.Al
principio, cualquier obstáculo pequeño puede detenerla, por lo que debes
estar alerta. Y cuanta más pendiente garantices, más rápido será su
crecimiento, tomando la nieve necesaria en cada momento. Pero ¡cuidado!
Si llegara a detenerse por completo, estarás en problemas para volver a
ponerla en marcha, así que comienza ahora y no le quites la mirada de
encima.