Me encanta viajar en carretera, disfruto mucho el manejar mi vehículo
mientras aprecio el paisaje y escucho mi música o mis libros favoritos
en la radio. Puedo estar detrás del volante por horas en caso de ser
necesario.
Hace algunos meses, mientras recorría un camino sinuoso en la sierra de
Chihuahua, me encontré con una curva muy cerrada que ameritaba bajar la
velocidad, lamentablemente no lo hice como debía y la tomé muy rápido,
lo cual se complicó debido a que venían carros en contrasentido y me
encontré con grava en el pavimento. En ese momento tenía que tomar una
decisión inmediata para no salir del asfalto y perderme en el voladero.
Te pido que pienses por un momento, ¿qué harías tu en mi situación? Un
conductor sin experiencia podría cometer el error de pisar los frenos
buscando salvarse, sin embargo, eso sería catastrófico, debido a que al
amarrarse las llantas éstas derraparían y el accidente sería inevitable.
Lo que hice inmediatamente fue meter el cambio, pero hacia abajo, lo que
se conoce como frenar con motor, de manera que éste y las llantas
reaccionaron dándome la tracción necesaria para salir sin problemas de
esa situación tan peligrosa.
Hace algunas semanas, un muy buen amigo mío, que es un gran empresario
vivió una situación similar pero en su vida personal, te puedo decir que
yo siempre lo he admirado, puedo considerarlo sin temor a equivocarme
que es el mejor vendedor que he conocido, es tenaz en perseguir sus
metas y tiene una visión particular para los negocios. Lamentablemente
desde hace poco más de un año, su negocio se encontraba en picada,
principalmente por la situación de inseguridad que se vive en el país.
Con toda la presión de ver su empresa tambalearse, mi amigo dedicó todo
su sudor, sangre y lágrimas para rescatarla, trabajaba haciendo
esfuerzos sobrehumanos buscando su objetivo, sin embargo, lo inevitable
llegó, enfermó gravemente lo que parecía una infección en la garganta,
la cual tras semanas se agravó y lo llevó al hospital, ahí nos enteramos
que lo que realmente tenía era leucemia y dos derrames en el cerebro por
la falta de coagulación en su sangre.
No quiero plasmarte en estas líneas el cuadro tan trágico de dolor y
sufrimiento que vi, pero me basta comentarte amigo lector, que no se lo
deseo ni a mi peor enemigo. Afortunadamente ha evolucionado de
maravilla, después de días en terapia intensiva y tratamientos con
quimioterapia, está cada vez mejor y confío en que pronto lo tendremos
de regreso en casa.
Esta triste experiencia nos invita a la reflexión, ¿Qué prioridades
tenemos en la vida? ¿Pasamos tiempo con las personas que queremos? ¿Vale
la pena el esfuerzo que hacemos día a día en nuestras empresas? ¿Cuándo
fue la última vez que disfrutamos una tarde con las personas que amamos?
Ten la seguridad de que mi amigo en el hospital no se arrepintió ni un
momento pensando: debí haber pasado más tiempo en la oficina, hubiera
vendido más contratos, hubiera tenido más juntas, hubiera….
Su única preocupación después de la enfermedad es pasar tiempo de
calidad con su familia, disfrutar como crecen sus hijos y convertirse en
el buen padre que debió haber sido hace mucho tiempo.
Estoy convencido de que si queremos alcanzar el éxito, no solo el éxito
económico, sino un éxito verdadero en todos los sentidos, debemos de
tener un equilibrio completo en la vida, debemos aprender a tener
nuestras prioridades en orden y dedicar tiempo de calidad para cada
aspecto de nuestra existencia.
El frenar con motor no quiere decir bajar la velocidad, es cambiar
nuestra perspectiva a una más global, es entender que debemos alcanzar
nuestras metas no solo en lo económico, sino también en lo familiar, en
lo físico, en lo intelectual, en lo social y en lo espiritual.
Si quieres tomar la curva con la inercia que traes hoy en día, no metas
el freno, mete el cambio y busca el equilibrio en tu vida y estoy seguro
que tú, tus hijos y las personas que te rodean sabrán valorarlo.
De igual manera pienso que aquellas empresas que buscan que sus
empleados tengan un equilibrio en sus vidas y les dan el tiempo para
hacerlo, tienen colaboradores más felices, más comprometidos y más
exitosos.
Deseo que así como yo disfruto la carretera, a pesar de los peligros que
he encontrado en el camino, tu puedas disfrutar tu vida, con el
equilibrio necesario para ser feliz en todos los sentidos.