Somos los únicos responsables de nuestra existencia, de construirnos una
vida que valga la pena ser vivida, de hacer
realidad nuestra Visión Personal. El
concepto de Diseño y Construcción de Futuro conlleva la idea de hacernos
responsables por el destino de nuestras vidas, por la construcción de
nuestro futuro. Significa tomar fuertemente el timón de nuestra
existencia y accionar en consecuencia.
Partimos del convencimiento de que el futuro no nos viene dado, sino
que surge de una construcción cotidiana que sólo puede realizarse en
el presente. Esta idea, de que debemos hacernos responsables de
crear el mundo en el que queremos vivir, nos permite tener una
actitud proactiva, vivir intensamente y disfrutar del tiempo que nos
toca. La Visión se transforma en fuerza viviente cuando la gente
actúa con la convicción de que puede modelar su futuro. Al decir de
Stephen Covey, “La
mejor manera de predecir el futuro es crearlo”.
Podemos mencionar el ejemplo de Tomás Edison, quien declaró como
posible la visión de la existencia de la luz eléctrica y se
comprometió con la creación de una fuente de energía que mejorara la
calidad de vida de las personas. A partir de su compromiso para
construir esa realidad, que en ese momento sólo tenía existencia en
su imaginación, para Edison no había ninguna posibilidad de no
llevar a cabo su invento de la bombita eléctrica.
Es conocida la historia de todos los intentos fallidos que tuvo que
transitar y superar hasta lograr el objetivo propuesto. Cuando en un
reportaje le preguntaron cómo hizo para mantener su perseverancia
habiendo fracasado 138 veces, Edison respondió: “Yo
nunca lo intenté ni fracasé. Tan solo a lo largo del proceso
encontré 138 formas de no hacer la bombita eléctrica. La única
posibilidad de que yo no lograra mi objetivo hubiera sido morirme
antes de hacerlo realidad”.
Hay dos actitudes básicas en esto de cómo vivir la propia vida.
Podemos encarnar la posición del actor o la del espectador. La
actitud del actor es la de las personas que han decidido ser
protagonistas de su propia existencia y que todos los días salen a
escena y actúan en los distintos roles que deben realizar. Saben que
a veces efectúan su actuación con eficacia y otras que no logran los
resultados requeridos. Pero cuando esto sucede no le echan la culpa
a nadie, se hacen cargo, aprenden y producen los cambios necesarios
para alcanzar sus objetivos. Se hacen responsables de sus vidas y de
sus destinos. No van a la deriva sin rumbo fijo, sino que son
proactivos, generan acciones, se comprometen con sus proyectos y van
superando obstáculos en su camino.
Frente a ellos están los espectadores, los que miran, comentan y
critican. Los que no se asumen como protagonistas de su propia
historia. Puede ser que les haya tocado un lugar privilegiado y
observen la función desde la primera fila, o que no hayan sido
afortunados y estén ubicados en el último asiento, pero lo que
tienen en común es que transcurren mirando la obra de otros. No ven
la propia responsabilidad por lo que les pasa o por lo que no logran
que les pase. Son expertos en buscar excusas, explicaciones y
pretextos que les permitan justificarse por lo acontecido.
Generalmente se sienten frustrados, estancados y sin capacidad para
modificar su situación. Su acción más efectiva es la queja por la
vida que “les tocó vivir”.
Lo que distingue a esta forma de posicionarse en el mundo, es que
las personas que la asumen no se ven como responsables de su propia
vida. Piensan que la felicidad es una bendición y no una conquista.
Suponen que el futuro se puede esperar o prever, pero nunca
construir. Están convencidos que los sueños son una ilusión para
evadir la realidad y no una meta para lograr con creatividad y
esfuerzo.
Lo esencial de la idea de Diseño y Construcción de Futuro es asumir
la posición de actor y artífice de nuestra existencia, con la
capacidad para decidir libremente qué queremos hacer y cómo queremos
vivir. Concebirnos como seres activos, creativos e inventores de
nuestro destino. Convertir nuestra pasión y nuestros sueños más
profundos en el sentido de nuestras vidas, trabajando y disfrutando
mientras los convertimos en realidad.
Esta actitud, esta forma de concebir la relación del hombre con el
mundo, trasciende el dominio de lo personal y adquiere una profunda
proyección social. Son los científicos, los artistas, los
emprendedores, los líderes sociales y todas las personas que han
pensado y vivido de esta manera, los que han impulsado y producido
los cambios y transformaciones que le han permitido avanzar a la
humanidad. Personas que han puesto en tela de juicio estándares y
convenciones comúnmente aceptados y se han permitido explorar nuevas
posibilidades para superar esas situaciones. Han asumido que las
cosas de la vida son mutables y mejorables. Se han sentido
legitimados para transformar, para mejorar, para crear algo nuevo y
de esta forma han marcado su diferencia en el mundo.
El principio básico de esta manera de encarar la vida, parte de la
convicción de que el futuro no está predeterminado, sino que es el
producto de nuestra creación y nuestra construcción cotidiana.
Implica romper con la actitud de resignación y aceptación pasiva de
que no existen posibilidades de cambio para uno mismo o para el
entorno que nos rodea. Presupone cuestionar la creencia de que ser
“razonable” conlleva la actitud de soportar las circunstancias que
están dadas, sin tomar la iniciativa ni la responsabilidad de
transformarla. Al respecto George Bernard Shaw sostiene que: “Las
personas siempre culpan a las circunstancias de lo que son. Yo no
creo en las circunstancias. La gente que avanza en este mundo es la
que persigue y busca las circunstancias que desea y, si no las
encuentra, las crea”.
Joseph Jaworski , creador del Forum Americano para el Liderazgo,
afirma: “Si los
individuos y las organizaciones operan desde la orientación
generativa, desde la posibilidad más que desde la resignación,
podemos crear el futuro en el que viviremos en lugar de limitarnos a
reaccionar ante él cuando llegue… El liderazgo tiene que ver con
crear, día a día, un dominio en el que nosotros y los que nos rodean
profundicemos constantemente en nuestra comprensión de la realidad y
seamos capaces de participar en la formación del futuro. Este es,
por lo tanto, terreno profundo del liderazgo: una escucha colectiva
a lo que quiere emerger en el mundo y después tener el coraje
necesario para hacer lo que haga falta”.
Esta actitud de responsabilidad, de hacernos cargo de nosotros mismos,
de la vida que queremos vivir y del mundo que deseamos construir, esta
manera de accionar basada en el compromiso, que denominamos Diseño y
Construcción de Futuro, constituye uno de los pilares de la Maestría
Personal y el liderazgo. Ambos adquieren su sentido al crear nuevos
contextos, conformar el futuro, realizar los sueños, que al decir del
filósofo Martín Buber: “quieren ser hechos realidad… con espíritu y
acción humana”.